INTRODUCCIÓN


En el ámbito educativo existen algunos prejuicios o maneras de pensar sobre el aprendizaje de los estudiantes, que se traduce en actitudes negativas hacia ellos. Algunas se suelen expresar espontáneamente al conversar sobre los resultados de la evaluación, al llamar la atención de los estudiantes "que van mal" o en las entregas de notas. La falta de reflexión sobre las mismas evita superar posiciones que impiden que utilicemos la evaluación para potenciar más los aprendizajes.

En el transcurso de los últimos años, el tema de la evaluación ha alcanzado un protagonismo evidente hasta convertirse en uno de los aspectos centrales de discusiones, reflexiones y debates pedagógicos. 

¿El motivo?... pocas tareas provocan tantas dudas, y contradicciones a los docentes, como las relacionadas con la evaluación y las actuaciones o decisiones asociadas a ella.

Habitualmente, cuando se habla de evaluación se piensa, de forma prioritaria e incluso exclusiva, en los resultados obtenidos por los alumnos (evaluación del aprendizaje). Hoy en día éste sigue siendo en principal punto de mira de cualquier aproximación al hecho evaluador. El profesorado, los padres, los propios alumnos y el propio Sistema, se refieren a la evaluación como el instrumento calificador, en el cual el sujeto de la evaluación es el alumno y sólo él, y el objeto de la evaluación son los aprendizajes realizados según objetivos mínimos para todos.

Es decir, el profesor justifica socialmente su función en la medida que acredita resultados óptimos, por supuesto de sus alumnos.

Hoy la la evaluación adquiere un nuevo sentido, superior a la mera recogida de datos, pero a la vez aparece como pieza clave imprescindible para que el profesor preste al alumno la ayuda necesaria, y en consecuencia, pueda valorar las transformaciones que se han ido produciendo. El profesor que realiza una programación tiene en cuenta la edad, capacidad y preparación del grupo con el que piensa realizarla, pero ha de descender a la personalización. La evaluación hace posible ese descenso de adaptar los programas a las singularidades de cada alumno.

Por tanto, la evaluación es ante todo, una práctica reflexiva propia del docente.

CONSIDERACIONES EPISTEMOLÓGICAS DE LA EVALUACIÓN



NATURALEZA DE LA EVALUACIÓN

¿PARA QUÉ EVALUAR?

Al preguntar al profesorado ¿Para qué evalúa? suele enunciar diversas respuestas: 
  • para asignar notas
  • Para que los estudiantes se preocupen y estudien más. 
  • Para saber lo que han aprendido al final de la unidad
  • Para cumplir con una exigencia del director. 
Estas respuestas reflejan la concepción que se tiene de la evaluación y del proceso enseñanza aprendizaje; por lo tanto, tiene incidencia directa para estudiantes y docentes: La falta de claridad en el concepto de (evaluación) tiene implicaciones en la práctica. 

La evaluación es parte integrante del proceso de enseñanza - aprendizaje. No es el final del proceso sino el medio para mejorarlo, ya que sólo por medio de una adecuada evaluación se podrán tomar decisiones que apoyen efectivamente al alumno. 

Por lo tanto: Evaluar sólo al final, es llegar tarde para asegurar el aprendizaje continuo y oportuno. Al asumir esta reflexión se comprende la necesidad de tener en cuenta la evaluación a lo largo de todas las acciones que se realizan durante el proceso de enseñanza - aprendizaje.


EVALUACIÓN DEL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE.

Cuando evaluamos los aprendizajes que han realizado los alumnos, estamos también evaluando, se quiera o no, la enseñanza que hemos llevado a cabo. La evaluación nunca lo es, en sentido riguroso, de la enseñanza o del aprendizaje, sino más bien de los procesos de enseñanza y 
aprendizaje. 


 Por razones de operatividad en esta exposición , vamos a desglosar en dos ámbitos el proceso de evaluación. Por una parte, estableceremos la evaluación de la enseñanza y por otra del aprendizaje. Para ello tomaremos como referencia la respuesta a dos preguntas, tanto en evaluación de enseñanza como de aprendizaje: ¿Qué evaluar? ¿Cuándo evaluar?

1. EVALUACIÓN DE LA ENSEÑANZA 



 ¿QUÉ EVALUAR?
Los procesos de evaluación tienen por objeto tanto los aprendizajes de los alumnos como los procesos mismos de enseñanza. La información que proporciona la evaluación sirve para que el equipo de profesores disponga de información relevante con el fin de analizar críticamente su propia intervención educativa y tomar decisiones al respecto.

Para ello, será necesario contrastar la información suministrada por la evaluación continua de los alumnos con las intenciones educativas que se pretenden y con el plan de acción para llevarlas a cabo. Se evalúa por tanto, la programación del proceso de enseñanza y la intervención del profesor como animador de este proceso, los recursos utilizados, los espacios, los tiempos previstos, la agrupación de alumnos, los criterios e instrumentos de evaluación, la coordinación... Es decir, se evalúa todo aquello que se circunscribe al ámbito del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Es importante resaltar que la evaluación de la propia práctica docente, bien sea de Forma individual o del conjunto del equipo, se muestra como una de las estrategias de formación más potentes para mejorar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Esta evaluación de la intervención educativa debe hacerse en dos niveles distintos o ámbitos:


En el primer caso el responsable es cada maestro, mientras que en el ámbito del centro lo es el conjunto del profesorado.

Veamos uno a uno: 

1) La Práctica docente en el contexto del Aula:
 * El diseño y desarrollo de la Unidades didácticas y la adecuación de las adaptaciones realizadas 
para grupos de alumnos concretos. 
 * El ambiente del aula y todo aquello que favorezca el proceso de enseñanza y aprendizaje: 
organización, espacios y agrupamientos.
 * La actuación personal de atención a los alumnos. 
 * La coordinación con otros maestros que intervienen en el mismo grupo de alumnos. 
 * La comunicación con los padres.

2) La Práctica docente en el contexto del Centro:
a) En el ciclo: Se refiera a la eficacia del sistema e instrumentos de coordinación establecidos.
b) En la etapa: Se encuentran  los elementos de la Programación y su coherencia.
c) En el contexto del Centro:  La coherencia del Proyecto Educativo.

 ¿Cuándo evaluar?

La evaluación de la intervención educativa debe ser continua y, por tanto, conviene tomar datos a lo largo del proceso para hacer los cambios pertinentes en el momento adecuado. 

Se debe realizar una evaluación inicial al comienzo del curso para situar tanto el punto de partida del grupo-clase (recursos materiales, situación de los alumnos, condiciones del aula, etc.), como la del equipo docente (composición, estabilidad, etc) así como de los recursos humanos y materiales de que dispone el centro.

 2. EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE

¿Qué evaluar?

 En el caso de los objetivos, al tratarse de capacidades muy generales, no son directamente evaluables, mientras que los criterios, al establecer el tipo y grado de aprendizaje que se espera que los alumnos hayan alcanzado con respecto a esas capacidades, se convierten en un referente más preciso.

 Los criterios de evaluación responden a las capacidades básicas de cada una de las áreas en cada ciclo y referidas a aquellos contenidos específicos que se consideran especialmente importantes para su desarrollo. Son, pues, indicadores sobre qué es lo que el alumno debe alcanzar.

 Los criterios de evaluación establecidos en el currículo no reflejan la totalidad de lo que un alumno puede aprender, sino exclusivamente aquellos aprendizajes especialmente relevantes sin los cuales el alumno difícilmente puede proseguir de forma satisfactoria, su proceso de aprendizaje.


¿Cuándo evaluar?


En esta evaluación cabe distinguir tres momentos o aspectos distintos y complementarios: inicial, continua y final.


FUNCION DE LA EVALUACIÓN  

Según se trata del aprendizaje o la enseñanza, la evaluación cumple unas funciones claras y determinantes en nuestro sistema educativo:



CONCLUSION 

Nuestro sistema educativo la mayoría de su eficacia se funda en la parte evaluativa, la evaluación constituye hoy en día unos los pilares del mismo sistema. En este artículo tratamos de cimentar teorías evaluativas y poder exponer los ámbitos donde se pueda realizar detalladamente que, como y cuando podemos nosotros realizar una evaluación.


         La evaluación no es mas que un sistema de reflexión, tanto para el alumno como para el docente, sirviendo además como un sistema de control de calidad sobre lo que se hace y como se hace, lo que nos ayuda a decidir que es lo que puede o no estar fallando; en este caso es el aprendizaje del aprendiente, es calificarlo. En lo que ha transcurrido los años el tema de la evaluación ha alcanzado mucho protagonismo en el ámbito escolar, al punto de convertirse es uno de los aspectos centrales de discusión para muchos, que ha servido de reflexión y de muchos de los debates pedagógicos.


        Por lo que evaluar no es una acción esporádica  o circunstancial del docente y claro esta de la institución, sino que es algo que esta muy presente en la práctica educativa.   



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 

Art. La evaluación en el marco de la Educación Infantil y Primaria. Evaluación del Proceso de Enseñanza y Aprendizaje. Función de la Evaluación.
Miguel Ángel González Halcones

Educación por competencias. MINED